Aunque el alcohol ha sido consumido durante toda la historia, en la cultura contemporánea el consumo social o recreativo de alcohol es cada vez más una realidad constitutiva e incluso, constituyente de la vida.
Y con el aumento del consumo surge una realidad compleja: mientras algunos consumen alcohol muy pocas veces en toda su vida, bastantes llegarán a ser consumidores de alcohol en contextos sociales o recreativos concretos, hay otros que cada vez más llegarán a abusar del consumo y, crecientemente, muchos de éstos, pueden incluso llegar a desarrollar una adicción al alcohol. Estas adicciones pueden ser tratadas con éxito, en clínicas de desintoxicación de alcohólicos, mediante tratamientos con una corta estancia hospitalaria y un posterior seguimiento psicológico.
Abuso de Alcohol
En este contexto sociocultural, es importante llegar a distinguir entre consumo de alcohol y abuso de alcohol, y entender que, aunque el abuso esta relacionado con la dependencia, no significa lo mismo. Normalmente, al hablar de abuso nos referimos a un consumo de alcohol que tiene efectos perjudiciales para el consumidor. También es necesario considerar que la condición jurídica del alcohol (el hecho de que su consumo sea legal) no es necesariamente un indicador fiable de su potencial daño, y que el abuso de alcohol no puede definirse sólo teniendo en cuenta la aprobación o desaprobación social que dicho consumo produce. Por ejemplo, puede no estar bien visto socialmente que un grupo de adolescentes se tome un par de cervezas durante un partido, sin embargo, está mucho más cerca del abuso aquel individuo que necesita tomar dos martinis durante la comida y varios más en casa por la noche, aunque este último comportamiento se pueda considerar socialmente como normal.
Por las propiedades bioquímicas del alcohol y por ser un lubricante social extendido, el consumo de esta sustancia puede derivar fácilmente en abuso para alguien que experimente dificultades emocionales y sociales. Esto no significa necesariamente que la persona sea dependiente del alcohol. Podría tratarse de un abuso de alcohol limitado en el tiempo y que puede desaparecer o no cuando esas dificultades se superan. El abuso dealcohol, por ejemplo, se puede dar durante la fase de integración social en la adolescencia, o como un medio para atravesar los difíciles desafíos que a menudo significa crecer. Ejemplos de esto se ven a menudo en los campus o centros de estudios, donde las maneras de beber de los estudiantes podrían ser consideradas como alcoholismo y, sin embargo, una vez que los estudiantes abandonan dicha etapa de sus vidas, muchos de ellos pueden dejar de consumir alcohol totalmente o reducir su consumo de alcohol considerablemente y sin ninguna dificultad. Sin embargo, otros tantos, pueden incrementar su consumo y llegar a ser personas alcohólicas, que podrán requerir tratamientos en clínicas de desintoxicación de alcohólicos.
Así entonces, se puede afirmar, que en general, los bebedores que tienen un diagnóstico únicamente de abuso de alcohol, pueden ser ayudados con una intervención corta, que normalmente implica la educación sobre los peligros de las borracheras y de las intoxicaciones por alcohol, mientras que los bebedores que han desarrollado dependencia del alcohol requieren generalmente ayuda externa para dejar de beber. Los tratamientos en clínicas de desintoxicación de alcohólicos contemplan la desintoxicación, el tratamiento médico y la psicoterapia.
El abuso de alcohol, por tanto, es diferente de la dependencia de alcohol. Al no ser adictos, los que abusan del alcohol mantienen el control sobre su comportamiento y pueden cambiar su forma de beber como consecuencia de explicaciones y advertencias. Sin embargo, y ese es el riesgo, aunque los que abusan del consumo de alcohol no necesariamente dependen físicamente del alcohol, su abuso conlleva problemas como la incapacidad para entender los riesgos, o la ausencia de interés en los daños que el abuso de alcohol puede causar al consumidor o a otros. Por otro lado, el problema fundamental reside en que el abuso de alcohol conduce, frecuentemente, a la dependencia del alcohol.
En definitiva, el abuso de alcohol puede definirse como un consumo inadecuado (improcedente) de alcohol que conlleva un deterioro o daño para la salud, y que se define, si durante un periodo de 12 meses se cumplen uno o varios de los siguientes criterios:
• Beber en situaciones peligrosas (por ejemplo cuando se conduce o va a conducir).
• Beber frecuente y excesivamente.
• Tener dificultades interpersonales, con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo por causa del alcohol.
• Tener problemas legales relacionados con la ingesta de alcohol.
El abuso de alcohol se da, por tanto, cuando se continua bebiendo en grandes cantidades a pesar de que este consumo de alcohol haya causado algún perjuicio, o esté causando daño o problemas al consumidor, su familia o su entorno. Entre los daños que el abuso de alcohol están:
• Cirrosis u otras patologías relacionadas con el consumo de alcohol, como daños en el páncreas, cáncer, problemas de corazón o problemas sexuales. En general, cuanto más se bebe, más grande es el riesgo.
• Borracheras frecuentes. Estas pueden causar ausencias del trabajo, o un comportamiento “antisocial” cuando se bebe. Y aquí hay que señalar que no todos los que tienen problemas con el consumo de alcohol llegan a emborracharse. Mucha gente que tiene problemas de salud asociados al abuso de alcohol, como cirrosis, bebe cantidades pequeñas de alcohol frecuentemente, pero no se emborracha.
• Gastar más dinero del que se puede en alcohol.
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